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viernes, 30 de agosto de 2013

EL PENSAMIENTO UNICO EDUCATIVO

Hace veinte años el periodista Ignacio Ramonet recuperó la expresión "pensamiento único" para referirse a esa aplastante hegemonía de la ideología liberal en los debates económicos que descalificaba cualquier alternativa como inviable. Para Ramonet, esta ideología era la expresión intelectual, con pretensión universalizante, de los intereses del capital financiero internacional. Sus principales rasgos eran la preeminencia de la instancia económica sobre la política y la consideración del mercado como el único medio para una asignación eficaz de los recursos.

 En el terreno educativo existe también una ideología aplastantemente hegemónica, repetida por sectores de derecha e "izquierda", que voy a permitirme llamar el pensamiento único educativo. Hace referencia esta ideología a una especie de saber convencional, un lugar común de los debates educativos, que da por hecho que los alumnos cada vez van peor preparados, cada vez estudian menos, cada vez son, utilicemos la expresión coloquial que se oye en los claustros, más "zotes".

 Esta ideología se convierte en seudocientífica amparándose en los pretendidos resultados de evaluaciones internacionales. Dice Ignacio Escolar "Hay un discurso demagógico que se ha instaurado como verdad indiscutida: que la educación en España es de las peores del mundo, que tanto PISA como la OCDE dejan a nuestra enseñanza fatal, que la culpa es de las sucesivas reformas o de los inmigrantes, o de las autonomías, o del bilingüismo, o de los funcionarios, que son unos vagos, que falta autoridad…" ("En defensa de la educación").

A partir de esta constatación, casi nunca estadísticamente fundada, se justifican todos los proyectos de reforma educativa, también el ultimo proyecto español, la llamada ley Wert: "las leyes educativas vigentes han reducido los niveles de exigencia con lo que han dificultado alcanzar la excelencia y nos han conducido a resultados mediocres".

Lo comentaba Concha Caballero en El Pais: "esta tarea no se hubiera podido culminar si desde hace años, la derecha política española y todos los think tank que las envuelven, no hubiesen conseguido desprestigiar la escuela pública, sus resultados y caricaturizar sus problemas.

 Mutilaron y manipularon informes como el PISA o el de la OCDE para presentar la cara más oscura de la enseñanza española. Ocultaron celosamente todos sus éxitos y consiguieron que la palabra educación se impregnara del concepto de fracaso, error y conflicto."

Hace ya algún tiempo los sociólogos franceses Baudelot y Establet escribieron un pequeño librito que debería ser obligatorio leer antes de iniciar el monótono lamento sobre la mediocridad de nuestros alumnos, "El nivel educativo sube" (Morata), que refleja en su primer capítulo como esas quejas (y sobre la ortografía casi siempre en primer lugar) se pueden encontrar a lo largo de todo el siglo XX, incluso a finales del XIX: "La ortografía de los estudiantes de Letras ha llegado a ser tan deficiente que la Sorbona se ha visto obligada a solicitar la creación de un nuevo seminario cuyo titular tendría como ocupación principal la de corregir los ejercicios de lengua de los estudiantes de la Facultad de Letras" (Albert Duruy, La instrucción pública y la democracia, París, Hachette,1886). Para estos sociólogos resulta incomprensible cómo se puede conciliar este continuado descenso del nivel con el constante incremento científico y tecnológico.

El lamento sobre lo bien preparada que estaba la generación anterior lo hemos padecido todas las personas que hemos estudiado ¿Quién ha olvidado la queja de nuestros padres, madres y educadores acerca de nuestras deficiencias educativas?

¿Qué tienen de cierto y qué de bucle melancólico esas añoranzas?

Si lo comparamos con los países de nuestro entorno se puede deducir que las diferencias son mínimas: "La puntuación media de los países de la OCDE en PISA se establece por definición en 500, y la desviación típica en 100. Con esa métrica, diferencias de 10 y hasta 20 puntos son diferencias pequeñas. Además, el tamaño de las muestras es tal que las diferencias menores de cinco puntos pueden deberse a errores aleatorios. Por último, conviene tener en cuenta que la puntuación media de los alumnos de la OCDE no es de 500, sino de 491.

Se avisa de evitar, por tanto, expresiones como "España a la cola", "el sistema español, un desastre" y otras semejantes que se usaron harto a la ligera cuando los informes anteriores. Si los resultados españoles están a 12 puntos de la media de los países y a tres puntos de la media de los alumnos, lo prudente es decir que estamos al nivel medio de la OCDE. Y también al de países con cuya compañía ni soñamos en otros ámbitos, como Estados Unidos, Francia, Suecia, Dinamarca, Noruega o Luxemburgo." (Julio Carabaña, "Avisos para no quedar en evidencia comentando Pisa").

A pesar de todo, el mito de unos estudiantes mal preparados perdura. Yo creo que en España el origen moderno de esta sensación melancólica se remonta a la Logse. El incremento de la escolarización obligatoria de los 14 a los 16 años vino acompañada de cambios en el sistema por los cuales dos cursos que antes impartían los maestros (6º y 7º de EGB) pasaron a ser impartidos por el profesorado de BUP (1º y 2º de ESO). Una medida tendente a mantener el horario y las plantillas del profesorado de bachillerato se convirtió en la causa del mayor rechazo a la LOGSE. El profesorado de bachillerato que recibía hasta entonces al 45% mejor de los niños y niñas de 14 años, academicamente hablando, recibía ahora al 100% y con dos años menos.

Hasta la Logse un importante número de estudiantes era desviado hacia la FP y no llegaba al profesorado de bachillerato. Desde la LOGSE ese alumnado permanecería en las aulas hasta los 16 años, (cuatro largos cursos) al igual que lo haría el importante número de alumnos que con la Ley anterior abandonaba a los 14, 15 o 16 años sin continuar ningún tipo de estudios (y muchos de ellos, sin titulación).

Un sector del profesorado de bachillerato, cuyas condiciones laborales sufrieron alguna merma por estas medidas, hizo popular el tópico, alentado por la caverna, de que el aumento de la escolarización, una medida democrática que nos igualaba con los sistemas educativos de la Unión Europea, suponía un descenso de nivel y "egebeizaba" la enseñanza secundaria.

¿Descenso del nivel de quién? ¿Quién bajaba el nivel? ¿El 25% que terminó el bachillerato el último año de vigencia de la reválida preLogse, esa revalida que hoy quiere recuperar Wert? ¿El 8% que acababa la formación profesional? ¿O el 67% restante que había abandonado la escolarización (la mitad de ellos sin el título siquiera de graduado que se daba al término de la EGB)?

 El revisionismo histórico que ha acabado convirtiendo el golpe de estado fascista en una labor de saneamiento de los males de la democracia republicana acabará embelleciendo la escuela franquista en la que apenas terminaban el bachillerato uno de cada cuatro alumnos y tenía, todavía en 1970, un 10% de analfabetismo total.

Lo explica muy bien, y con ejemplos propios, Francisco Llera en Facebook, comentando un típico post acerca de las muchas matemáticas que se sabían antes: "Pues yo estudié allá por la segunda mitad de los 70 lo que se llamaba BUP, y de una clase de 40 personas aprobaban sólo dos las matemáticas. Curiosamente ambos se podían permitir asistir a una academia privada. Los demás debíamos ser tontos porque no nos enterábamos de nada. Eso sí, debían ser muy completitas, pero lo cierto es que aprender, aprender.... lo que se dice aprender, aprendíamos poco. De lo que pudieron aprender mis padres mejor no os lo cuento porque os echaríais a llorar. Vamos, que bastante tenían con buscar algo para comer. Era poco antes de los 50, y las tasas de analfabetismo en España eran más abultadas que las tasas de paro actuales. Tasas que no mejorarían hasta entrados los 80. Ahora observo a mis hijos. El mayor, con 17 años, irá el próximo año a la universidad si mantiene el nivel de notas, porque sino igual no se la puedo pagar a pesar de que ambos somos funcionarios de carrera. En mi caso con más de 25 años de antigüedad. Lo cierto es que él ha aprendido matemáticas y no le ha hecho falta ir a ninguna academia. El de 14 años es peor estudiante, pero aún así su nivel de matemáticas, siendo bajito, está a años luz del nivel que consiguió adquirir el 98% de mis excompañeros de instituto y a distancia galáctica de lo que consiguieron aprender el 99% de nuestros padres y abuelos. ¿Se entiende lo que quiero decir?".

Lo mismo que estoy intentando explicar yo.

Porque "no se lo van a creer, pero lo que realmente demuestran los informes de la OCDE es que somos el país del mundo donde más ha mejorado el nivel educativo de la población durante el último medio siglo, solo por detrás de Corea del Sur e Irlanda. A veces se nos olvida, pero España viene de una dictadura y de un retraso económico, social y cultural que no se arregla ni en una generación ni en dos. Después de un avance espectacular en estas últimas décadas, los alumnos españoles están hoy en la media de los países desarrollados, ni mucho mejor ni mucho peor. Es un error interpretar los datos de PISA como una clasificación deportiva. Hay tan poca distancia entre unos países y otros que el orden casi carece de importancia: es como una carrera ciclista que entra en meta agrupada y donde los alumnos españoles no van a la cola, sino en el grueso del pelotón." (Ignacio Escolar, "En defensa de la educación")

¿Quiere esto decir que no hay nada que mejorar en el sistema educativo? Por supuesto que no. Hay muchísimas cosas que mejorar. Pero no desde el pesimismo. No desde una visión catastrófica de nuestro sistema educativo. Con un debate público bien informado.

Y lo primero que habría que hacer, pero eso será motivo de otro post, es definir y consensuar cuáles son los objetivos que pretendemos para nuestro sistema educativo a partir de un concepto común de lo que entendamos por calidad educativa.

lunes, 17 de junio de 2013

POR QUÉ NO HICE LA PRUEBA DE 6º (II)

Sara DN, once años, también me cuenta cómo se sintió cuando quisieron obligarla a hacer la prueba de 6º. Recordemos que los padres y madres del Colegio Palomeras Bajas de Madrid les habían llevado a Cosmo Caixa el día de la prueba pero la inspección regresó al día siguiente a obligarles a hacerla. El solo hecho de que la administración educativa madrileña se muestre tan obsesionada con dos colegios, dos, que no quieren hacer la prueba muestra su talante prepotente, chulesco e inquisitorial.


Ellos, que impulsaron y ampararon el boicot a "educación para la ciudadanía", demuestran diariamente su impronta farisea: de qué les ha servido tanta clase de religión si son unos falsos con dos varas de medir, ancha manga para ellos y los suyos, estrecha para los demás.

He contado lo que ha pasado estos dos últimos años y lo que opino del tema en ESPERANZA AGUIRRE CONTRA IDEFIX y FIGAR CONTRA IDEFIX

Ahora dejo la palabra a Sara.

Sara es una de mis exalumnas favoritas, de expediente académico sobresaliente, es generosa, tierna y solidaria. Tiene el afecto y la estima de todo el grupo sobre el que ejerce unos de esos liderazgos silenciosos, que apenas se nota, pero que hacen mejor al colectivo. Le gusta investigar sobre historia y escribe unos espeluznantes cuentos breves de terror. Cuando les leo, a ella, a Adrián, pienso que el cole está consiguiendo su objetivo de formar personas autónomas, valientes, críticos, solidarios ...

Alguno pensará que sus maestros o padres les manipulamos. Nada más falso. Los maestros estamos lo suficientemente amedrentados en este tema, lo han conseguido, como para preferir que los chavales hagan la prueba y nos quiten de encima el marrón. Los padres, que les llevan al cole buscando esa educación en libertad, no se atreverían nunca a decirles lo que tienen que hacer porque nunca librarían sus batallas a través de los niños como ha hecho el PP con "Educación para la Ciudadanía" y tantas otras cosas.

Los niños decidieron el boicot ellos solos, ese mismo día, y lo único que sabían es que lógicamente sus padres les ampararían y cubrirían hiciesen la prueba o no. Y espero que sintiesen que sus profes, aunque acojonados, estabamos orgullosos de ellos.

Transcribo lo que me cuenta que ella ilustraba con un dibujo de Mafalda.


"
Descripción breve
Hola, voy a 6º y os voy a contar como me he sentido y como he vivido la prueba de 6º
15/05/2013  


8 de Mayo
Hola soy una chica de 11 años, voy al colegio palomeras bajas.
El 8 de mayo un día después de la prueba de 6º aparecieron los inspectores, para hacernos la prueba a los que no la habíamos hecho, separamos las mesas y nos colocamos por orden de lista en ellas.
Luego nos entregaron el primer examen que era un dictado, geografía y cultura de la edad media.
Empezamos por el dictado, nuestra profesora nos leyó el texto, pero mi amiga y yo no lo hacíamos, entonces vino la inspectora y nos dijo ¿Por qué no lo empezáis?”, nosotras dijimos que no lo queríamos hacer, entonces ella dijo en alto “profesora dile a estas niñas que consecuencia tiene no hacer la prueba, actúa como tutora” nuestra profesora nos dijo “es  obligatorio hacer la prueba” nosotras le dijimos que ya lo sabíamos, pero no estábamos de acuerdo con hacerla. Ella nos dijo que tendría que hablar con nuestros padres, luego vino la inspectora y puso en un papel el nombre de mi amiga y mío. Pero luego más gente se fue uniendo a nosotras hasta que al final fuimos 14 niños (más de la mitad de la clase) los que nos negamos a hacerla.
Tuvimos que aguantar mucha presión durante 1 hora, la inspectora nos amenazaba diciéndonos que nos iban a expedientar a nosotros o a nuestra profesora.
Luego cuando ya paso la hora como “premio” dejaron salir al patio a los que habían hecho la prueba y los que no lo habíamos  hecho nos dejaron en clase escribiendo por que no habíamos hecho la prueba.
Luego toco el examen de matemáticas, nos negamos 12, un niño de los dos menos confeso que hizo esa prueba por que tenía miedo de que expedientasen a nuestra profesora.

 Me Sentí…
Me sentí presionada, asustada, preocupada por si me expedientaban a mí o a mi profesora.
Veo esto como…
Veo esto como una prueba para poder resistir en el futuro, como un ejemplo para poder luchar por mis derechos.

15 de mayo de 2013






jueves, 4 de abril de 2013

Las evaluaciones externas son inutiles


Me publican en Nueva Tribuna un resumen de anteriores post sobre el tema



http://www.nuevatribuna.es/opinion/juan-carlos-jimenez/las-evaluaciones-inutiles/20130404172126090575.html

Las evaluaciones inútiles

Juan Carlos Jiménez |
nuevatribuna.es | 04 Abril 2013 - 19:49 h.
La última ocurrencia de la Consejería de Educación de Madrid ha sido la de pretender evaluar a los niños y niñas de 5 años cuando terminan la etapa no obligatoria de educación infantil. Sinceramente, la única explicación que encuentro para tal desatino es que alguien esté haciendo negocios con las llamadas evaluaciones externas.
Es cierto que en estas cosas el PP juega a favor de corriente. Porque resulta difícil para quienes han sufrido durante toda su escolarización un sistema educativo basado en los exámenes entender la crítica a las evaluaciones externas que ha generalizado el PP, hasta el punto de que, durante la primaria, ya se sufren cada dos cursos. A los ocho, a los diez y a los doce años.
Para la sabiduría popular del ciudadano medio, el examen es la piedra angular del sistema educativo y, si no queremos comprobar los conocimientos de nuestros alumnos y alumnas en un examen, será porque tenemos algo que esconder o tememos que fracasen.
Sin embargo, hasta para los críticos, la evaluación forma parte del proceso educativo y es un instrumento que utilizamos para conocer el progreso o las dificultades de nuestros alumnos. Así que, cuando criticamos las pruebas externas, nos estamos refiriendo a otras cosas y a otros miedos.
Primero, la evaluación externa no aporta ninguna información relevante sobre el niño o niña evaluado. Salvo que se abra un proceso general contra el profesorado, salvo que se le considere incompetente o excesivamente subjetivo o parcial, el profesor o profesora que está con los niños y niñas varias horas a la semana durante diez meses es el más indicado para realizar una evaluación global que tenga en cuenta lo que se han esforzado o ha dejado de esforzarse, la actitud, el interés o desinterés, los progresos, las limitaciones y los resultados alcanzados por los estudiantes.
Ninguna prueba va a proporcionar mayor información que la observación permanente y cotidiana.
Si esto es así, si la evaluación externa no aporta ningún dato relevante sobre el alumnado, debería servir, al menos para  diagnosticar los problemas, déficits y necesidades del sistema educativo y los centros escolares.
Optimista previsión: a pesar de la alarma con la que se difunden los resultados, no se conoce cuál ha sido el diagnostico ni se ha presentado ningún plan de actuación de gobierno alguno para superar la situación, para ayudar a los centros peor valorados o mejorar las destrezas del profesorado. Finalizada la evaluación, y terminada la publicidad maliciosa sobre los resultados, la actuación del gobierno continúa “a su bola”, independiente de las conclusiones que se hayan sacado. ¿Qué justificación tiene que, con la alarma que sienten y pregonan en la Comunidad madrileña, la pionera en estas lides, los planes educativos y los recursos que se ponen en marcha hayan ido a reforzar el aprendizaje de inglés, que no se valora en las pruebas internacionales, o la competencia informática, que tampoco?
Un diagnostico serio y no una actuación para la galería, de esas que le gustaban tanto a Aguirre, habría llevado a analizar la adecuación o no de los programas, de las metodologías didácticas utilizadas, de la formación del profesorado, de las ratios y de los instrumentos de apoyo, etc. Y, después, a diseñar un plan de mejora.
Así pues, al final, la evaluación externa solo se usa para comparar centros.
Aunque ni para eso sirva. En primer lugar, se ha repetido tantas veces, porque los grupos que se comparan solamente tienen en común la edad pero son bien diferentes en cuanto a composición social, en cuanto a su diversidad nacional y sus lenguas maternas o en cuanto a la integración o no de alumnado con necesidades educativas especiales. Y, en segundo lugar, porque los centros pueden no presentar a todos sus alumnos y alumnas a la prueba, de manera que, al esconder al alumnado con más dificultades, se falsean y manipulan los universos a comparar. Esta es una práctica común en aquellos centros que necesitan el marketing para atraer la demanda.
A esto tenemos que añadir que las pruebas diseñadas no sirven para valorar objetivos distintos a los académicos. No sirven para evaluar la autonomía, ni el espíritu cooperativo y de trabajo en equipo, ni la capacidad crítica, etc.
Incluso en el terreno meramente académico, la selección de unos temas u otros marca pequeñas diferencias que tienen que ver con el hincapié que haya hecho cada docente en un tema u otro. Por lo que yo recuerdo, por ejemplo, la expresión oral no se valora en la prueba de 6º y la expresión escrita se hace de forma rutinaria.
A pesar de todas estas cosas, la secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Montserrat Gomendio, contestó con un rotundo "sí" cuando se le preguntó “si los informes internacionales que colocan a los alumnos españoles por debajo de la media de la Unión Europea significan que España está en emergencia educativa”.
Tal barbaridad solo tiene motivaciones ideológicas. Desprestigiar la actual enseñanza para justificar la enésima reforma que, en general, supone siempre una vuelta hacia atrás, hacia un supuesto paraíso educativo que, como hace 20 años explicaron los sociólogos franceses Baudelot, y Establet, no existió jamás. Es el "bucle melancólico" del que hablaba Jon Juaristi aunque él se refería a la nostalgia nacionalista vasca de un país que nunca había existido.
Desdramaticemos. Por ejemplo, una diferencia de un 5% en los resultados como la que aparecen en las últimas evaluaciones publicitadas, las evaluaciones TIMSS, no es significativa. ¿Qué significa realmente la diferencia entre la media española en lectura, 513, y la de la Unión Europea, 534, o en matemáticas, 482 y 519, o en Ciencias, 505 y 521?
Nada. No significa nada pues ambos resultados están en la misma escala, la intermedia, que va desde los 475 puntos hasta los 550,  dentro de los cuatro niveles que usan los autores del estudio: "TIMSS and PIRLS have identified four points along the achievement scales to use as international benchmarks of achievement—Advanced International Benchmark (625), High International Benchmark (550), Intermediate International Benchmark (475), and Low International Benchmark (400)".
A lo mejor la diferencia se explica porque en España, en contra de la creencia común, hay menos profesores, trabajan más horas lectivas y las clases son más numerosas.
Según el estudio de Juan Martínez, del gabinete de estudios de CCOO, publicado en el TE de mayo de 2012, la ratio media en Primaria era de 21,1 alumnos por aula. Esta cifra es  superior a la de la Unión Europea, de 19,8 alumnos/aula (+6,6%). En la Secundaria inferior (nuestra ESO) la media española de 24,2 alumnos/aula era superior, un 10,5% mayor, que la de la Unión Europea, de 21,9 alumnos por unidad. Además, los cinco países de la UE mejor situados en el Informe PISA de 2009 de los que se tienen datos completos sobre ratios son Finlandia (19,8 en Primaria), Bélgica (20,1), Estonia (18,1), Polonia (18,7) e Islandia (17,8). ¿Por qué no imitamos a los mejores en este apartado?
Estas diferencias en las condiciones en las que se imparte la enseñanza explicarían, de sobra, que un 5% del alumnado estuviese un poco menos atendido y obtuviese peores resultados.

martes, 18 de diciembre de 2012

DANDO VUELTAS A LA EVALUACIÓN Y LOS RESULTADOS DE LA PRUEBA TIMMS



Resulta difícil para quienes han sufrido durante toda su escolarización un sistema educativo basado en los exámenes entender nuestra crítica a las evaluaciones externas que ha generalizado el PP, hasta el punto de que, durante la primaria, se sufren cada dos cursos. A los ocho, a los diez y a los doce años.

Para la sabiduría popular del ciudadano medio, el examen es la piedra angular del sistema educativo y, si no queremos comprobar los conocimientos de nuestros alumnos y alumnas en un examen, será porque tenemos algo que esconder o tememos que fracasen.

Sin embargo, hasta para los críticos, la evaluación forma parte del proceso educativo y es un instrumento que utilizamos para conocer el progreso o las dificultades de nuestros alumnos. Así que, cuando criticamos las pruebas externas, nos estamos refiriendo a otras cosas y a otros miedos. Intentaré explicar algunas ahora y amenazo con seguir reflexionando en voz alta sobre el asunto.

Primero, la evaluación externa no aporta ninguna información relevante sobre el niño o niña evaluado. Salvo que se abra un proceso general contra el profesorado, salvo que se le considere incompetente o excesivamente subjetivo o parcial, el profesor o profesora que está con los niños y niñas varias horas a la semana durante diez meses es el más indicado para realizar una evaluación global que tenga en cuenta lo que se han esforzado o ha dejado de esforzarse, la actitud, el interés o desinterés, los progresos, las limitaciones y los resultados alcanzados por los estudiantes.

Ninguna prueba va a proporcionar mayor información que la observación permanente y cotidiana.

Si esto es así, si la evaluación externa no aporta ningún dato relevante sobre el alumnado, debería servir, al menos para  diagnosticar los problemas, déficits y necesidades del sitema educativo y los centros escolares.

Optimista previsión: a pesar de la alarma con la que se difunden los resultados, no se conoce cuál ha sido el diagnostico ni se ha presentado ningún plan de actuación del gobierno para superar la situación, para ayudar a los centros peor valorados o mejorar las destrezas del profesorado. Finalizada la evaluación, y terminada la publicidad maliciosa sobre los resultados, la actuación del gobierno continúa a su bola, independiente de las conclusiones que se hayan sacado. ¿Qué justificación tiene que, con la alarma que sienten y pregonan en la Comunidad madrileña, la pionera en estas lides, los planes educativos y los recursos que se ponen en marcha hayan ido a reforzar el aprendizaje de inglés, que no se valora en las pruebas internacionales, o la competencia informática, que tampoco?

Un diagnostico serio y no una actuación para la galería, de esas que le gustaban tanto a Espe Rancia, habría llevado a analizar la adecuación o no de los programas, de las metodologías didácticas utilizadas, de la formación del profesorado, de las ratios y de los instrumentos de apoyo, etc. Y, después, a diseñar un plan de mejora.

Así pues, al final, la evaluación externa solo se usa para comparar centros.

Aunque ni para eso sirva. En primer lugar, se ha repetido tantas veces, porque los grupos que se comparan solamente tienen en común la edad pero son bien diferentes en cuanto a composición social, en cuanto a su diversidad nacional y sus lenguas maternas o en cuanto a la integración o no de alumnado con necesidades educativas especiales. Y, en segundo lugar, porque los centros pueden no presentar a todos sus alumnos y alumnas a la prueba, de manera que, al esconder al alumnado con más dificultades, se falsean y manipulan los universos a comparar. Esta es una práctica común en aquellos centros que necesitan el marketing para atraer la demanda.

A esto tenemos que añadir que las pruebas diseñadas no sirven para valorar objetivos distintos a los académicos. No sirven para evaluar la autonomía, ni el espíritu cooperativo y de trabajo en equipo, ni la capacidad crítica, etc

Incluso en el terreno meramente académico, la selección de unos temas u otros marca pequeñas diferencias que tienen que ver con el hincapié que haya hecho cada docente en un tema u otro. Por lo que yo recuerdo, por ejemplo, la expresión oral no se valora en la prueba de 6º y la expresión escrita se hace de forma rutinaria.

A pesar de todas estas cosas, la secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Montserrat Gomendio, “contesta con un rotundo "sí" cuando se le pregunta si los informes internacionales que colocan a los alumnos españoles por debajo de la media de la UE significan que España está en emergencia educativa”.

Tal barbaridad solo tiene motivaciones ideológicas. Desprestigiar la actual enseñanza para justificar la enésima reforma que, en general, supone siempre una vuelta hacia atrás, hacia un supuesto paraíso educativo que, como hace 20 años explicaron los sociólogos franceses Baudelot, y Establet, no existió jamás. Es el "bucle melancólico" del que hablaba Jon Juaristi refiriéndose a la nostalgia nacionalista vasca de un país que nunca había existido.

(Me autocito en "contra el pensamiento único educativo", escrito durante el primer gobierno de Aznar ya he comentado lo falsas que resultan las comparaciones entre unas y otras épocas educativas).

Desdramaticemos. Una diferencia del 5% en los resultados no es significativa. A lo mejor se explica porque en España, en contra de la creencia común, hay menos profesores, trabajan más horas lectivas y las clases son más numerosas.

 Según el estudio de Juan Martínez, del gabinete de estudios de CCOO, publicado en el TE de mayo de 2012, páginas 20 y 21, la ratio media en Primaria era de 21,1 alumnos por aula. Esta cifra es  superior a la de la Unión Europea, de 19,8 alumnos/aula (+6,6%). En la Secundaria inferior (nuestra ESO) la media española de 24,2 alumnos/aula era superior, un 10,5% mayor, que la de la Unión Europea, de 21,9 alumnos por unidad. Además, los cinco países de la UE mejor situados en el Informe PISA de 2009 de los que se tienen datos completos sobre ratios son Finlandia (19,8 en Primaria), Bélgica (20,1), Estonia (18,1), Polonia (18,7) e Islandia (17,8). ¿Por qué no imitamos a los mejores en este apartado?

Estas diferencias en las condiciones en las que se imparte la enseñanza explicarían, de sobra, que un 5% del alumnado estuviese un poco menos atendido y obtuviese peores resultados.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

EL MINISTRO TERTULIANO ES TONTO DEL CULO


Tesis 1ª: Para ser ministro no es necesario ser un especialista.

Salvo contadas excepciones, en ministerios muy concretos, los que llegan a ministros lo hacen por sus cualidades políticas más que por sus competencias en tal o cual disciplina.

¿Qué sabe un notario de educación que no sepa cualquier mortal? Y, sin embargo, Rajoy fue ministro de educación. Como Espe Rancia, funcionaria turística.

Tesis 2ª: Para ser ministro no es necesario ser muy listo.
Las habilidades que se piden para llegar a ser ministro tampoco son nada del otro mundo. Al ministro llegan los hombres de confianza del jefe. Los altos cargos del partido.

Para ser alto cargo del partido no conviene tampoco ser muy brillante. No puede ser más listo que el jefe. Salvo excepciones a los jefes no les gusta que sus subordinados sepan más que ellos y lo demuestre. Al contrario, uno de mis ex jefes despreciaba a dos de sus ayudantes a las que consideraba torpes y perjudiciales en muchas de las tareas que les encargaba pero a la hora de los congresos, a la hora de la renovación de los cargos, privilegiaba la fidelidad y volvía a proponerlas. Se mantuvieron, se mantienen, en la dirección sin temer jamás una idea propia, una idea original.

Tesis 3ª: Para ser ministro es necesario ser un buen burocrata del Partido
Para hacer carrera, un buen político tiene que tener paciencia, contactos y ambición en las proporciones justas. Para mantenerse un político mediocre ni siquiera tiene que tener ambición. Con no significase mucho, con coincidir en dosis razonables con el jefe es suficiente para aguantar. Ya lo dijo Guerra: "quien se mueve no sale en la foto".

Un gran ejemplo es el nuevo presidente de la comunidad autónoma de Madrid ¿alguien le conoce una idea brillante? ¿Ha llegado allí por su oratoria? ¿por su gestión? La carrera de este señor se ha hecho de la mano de Espe Rancia, de su mano ha estado en el Ministerio de Educación y en Madrid. Sus méritos: ser un auténtico pelota o cancerbero de Espe Rancia.

¿Y qué decir de Ana Botella? ¿cuáles son sus meritos? ¿cuál la carrera, profesional o política, que le ha llevado a la Alcaldia?

Conclusión:
Pero vayamos al meollo de nuestro asunto: si para ser ministro ni se necesitan habilidades extraordinarias ni competencias profesionales, los mejores ministros son los que, sabedores de esto último, se rodean de buenos asesores. Como a uno le pueden nombrar ministro de casi cualquier cosa, piénsese en Chacon de ministra de defensa, lo mejor que uno puede hacer, si es listo o lista, es apoyarse en quién sabe de estas cosas.

Hay una excepción a esta regla de oro del buen burócrata y es el Ministerio de Educación. Al contrario que en Medioambiente o Hacienda donde se requieren conocimientos específicos hay dos cosas que cualquier paleto cree que sabe: cómo debería jugar el equipo de fútbol de sus amores y como se debería educar en los colegios e institutos.

El saber primero es un saber inocuo, apto para desahogarse los domingos. Pero el saber educativo en manos de un imprudente puede llegar a ser catastrófico.

El imprudente suele pensar, contra toda evidencia empírica, que la educación fetén era la que él recibió, y recuerda a aquel cura tan simpatico o a aquel profesor tan vocacional que tanto le enseñaron, y todos sus empeños se dedican a retrotraernos 40 o 50 años atrás.

De esta manera una medianía política, situada en el Ministerio de Educación suele resultar un pirómano que, sin siquiera esperar el tiempo imprescindible para ponerse al día, se dedica a opinar y legislar sobre lo que desconoce.

De esta suerte de ministros fue Espe Rancia pero el actual lleva camino de superarla. No podemos olvidar que fue tertuliano y se cree que tiene una opinión sobre casi cualquier cosa. Y, para más inri, a su condición de medianía intelectual, ignorante en temas educativos y tertuliano impasible, el actual ministro añade el complejo de converso nuevo.

En el partido popular abundan ex comunistas que para hacerse perdonar sus pecados de juventud son más extremistas que Aznar: Piqué, Sánchez Dragó, Tersch, Pió Moa son ejemplos de conversos que tienen que transformar todos los días la gaviota en pajarraco para demostrar la firmeza de sus nuevas convicciones.

Como le ocurre a Wert.

De este modo se cierra el círculo. El político mediocre, ignorante en temas educativos, tertuliano de pro, intentando hacer méritos ante sus nuevos amigos se convierte en un tonto del culo.


lunes, 29 de octubre de 2012

Mantener la marea verde (y 2)



Voy a poner mi granito de arena proponiendo, repitiendo, repitiendo, algunas medidas un poco distintas para continuar las movilizaciones dentro de una estrategia de presión continua. Se trata, como ya he dicho en el post anterior, de salir del sota, caballo y rey tradicional en la lucha sindical: asamblea, encierro, manifestación y huelga. Buscar actos llamativos, al estilo de la entrada en Mercadona de Gordillo que consiguió atraer a los medios de comunicación más de dos semanas.



Algunas acciones ya se han ido haciendo el curso pasado y en este caso lo que propongo es 1) unificarlas en días concretos, 2) no convocar otras cosas el mismo día, 3) difundirlas al máximo y con tiempo y 4) darle un lema, un objetivo concreto
 



Por ejemplo, "las aulas verdes en la calle". Esos sábados que se han ido haciendo en distintos barrios y ciudades en los que se hacían actividades educativas en las calles y plazas. Yo habría convocado uno el sábado 20 octubre (día de reflexión de las elecciones gallegas y vascas) con el tema “la democracia y los compromisos electorales”. Habría sido una clase de "educación para la ciudadanía" abierta al barrio. Pero se pueden buscar otros momentos y otros “leiv motiv” a condición de que se hagan con una cierta periodicidad (mensual o trimestral) y de forma coordinada y centralizada.

 
En otros casos, se trata de transformar imaginativamente algunas de las medidas clásicas. Por ejemplo, ya señalabamos en el anterior post de esta serie que Rioja ha demostrado que el encierro puede mantener la tensión del colectivo y procurar la atención informativa, si se trabaja con acciones desde fuera, se busca un lugar del que no te van a echar y haces girar alrededor del encierro las ruedas de prensa y las iniciativas que se te ocurran. Las modalidades pueden ser desde el encierro permanente en el que cada día un colegio, padres, profesores y estudiantes, está “de guardia” encerrado o, como se propone ahora Rioja, el encierro itinerante.

Podrían convocarse como “velatorios por la enseñanza pública” (o “amaneceres de la escuela pública”, según el humor) y ocupar el tiempo leyendo de forma continuada  algún texto, desde la Constitución o el Quijote hasta obras pedagógicas o literarias o históricas, leyendo una página por profesor y buscando, además, que cada día leyera una personalidad pública, actor, músico, político, etc. En Rioja se ha acompañado el encierro con todo tipo de iniciativas, desde un .concierto hasta pegadas de carteles, vestir con la camiseta verde a las estatuas de la ciudad, cadenas humanas rodeando la consejería, etc. 
Alumn@s del IES Vaguada de la Palma (Salamanca) de luto contra los recortes educativos
(Alumn@s del IES Vaguada de la Palma (Salamanca) de luto contra los recortes educativos)


Incluso las huelgas podrían convocarse de otra manera para evitar el desgaste del profesorado y lesionar lo menos posible la situación económica de los docentes.


Desde los paros de 15 a 30 minutos, a comienzo de las clases de primaria y a las 12 de la mañana en secundaria con concentración a la puerta de los centros educativos de profesores y, a ser posible, padres y madres para leer un manifiesto sobre el tema que se acuerde, hasta huelgas rotatorias. Por ejemplo, se podría convocar un paro parcial el 20 de noviembre, aniversario de las últimas elecciones legislativas, para leer un manifiesto sobre un año de legislatura.

O, por ejemplo, si se convocase, como en mi opinión debería hacerse, una huelga estatal contra la ley wertgüenza, se podría convocar  de manera que durase todo  un mes convocándola por comunidades autónomas. Cada día una de las 17 comunidades autónomas.

O una huelga de ocho días en las comunidades autónomas que así lo acuerden parando cada día uno de los ciclos educativos. (Esta convocatoria puede ser ilegal por lo que habría que convocar los ocho días a todo el mundo y, posteriormente, las asambleas decidir que cada ciclo hiciese sólo un día de huelga).

El resto de las movilizaciones, conferencias, concentraciones, bailes, conciertos, concursos de chirigotas educativas, día de la camiseta verde, etc. debe estar planificado y centralizado al máximo. En mi cole del curso pasado y en el de este curso el día de la camiseta verde es el viernes. Sin embargo, en el calendario de movilizaciones de la página web de “la marea verde” aparece el miércoles y en algún sitio he oído que se hacía el lunes. La dispersión no me parece buena estrategia, aunque se asemeje a la guerra de guerrillas, porque da imagen de descoordinación.

En cambio, unificar el día, y difundirlo y recordarlo semanalmente, daría más visibilidad a la acción y daría imagen de organización y fortaleza.


 

Un inciso antes de acabar: Al contrario de quienes defienden no realizar actividades extraescolares, me parece interesante estudiar el concentrar y unificar algunos de los días de salida de manera que salgan todos los centros y, si es posible, en torno también a algún eje de referencia. Por ejemplo: "los servicios públicos como instrumentos fundamentales de la democracia", y salir todos el mismo día a visitar unos, los hospitales, ambulatorios y centros de salud; otros, el canal de Isabel II; otros, la Renfe, el metro, los bomberos, la policía local, etc. etc.

Por último, también habría que estudiar, aunque es posible que el debate todavía no esté maduro, la convocatoria de “huelgas simbólicas”. Como tales entiendo aquellas que son huelga porque serían publicitadas como tales; porque habría carteles y pancartas en los centros, se llevarían pegatinas sobre la camiseta verde y se escribirían cartas a los padres y madres anunciando que se estaba en huelga. Simbólica, porque no se realizaría.

Huelga simbólica, principalmente, porque no descontaría un euro la administración pero si habría autodescuentos de una cantidad significativa que sería entregada a las AMPAS o a las FAPAS para crear un fondo con finalidad educativa: dicho fondo serviría, según los casos, para crear becas de comedor, becas para libros de texto o dotar las bibliotecas o cooperativas escolares.

Una iniciativa de este tipo, bien hecha, una especie de huelga a la japonesa, consigue la misma repercusión mediática que una huelga clásica, evita la guerra de cifras, posibilita un nuevo acto publicitario cuando se entreguen las cantidades recolectadas, acerca al profesorado positivamente a padres y madres en lugar de enfrentarles a ellos y plantea ante la sociedad no sólo que no se es insolidario sino que se está en contra de recortes que van a comerse las entidades financieras y los grandes defraudadores.

Frente a la huelga clásica con sus descuentos que nadie controla, y que, incluso, puede llegar a ayudar al gobierno en sus problemas de déficit, esta alternativa consigue alianzas y da un uso productivo a los descuentos.

Si la iniciativa se repitiese (bajo un nombre llamativo y nunca se debería hacer más de una por trimestre para no quemarlas) en esta segunda ocasión los euros autodescontados podrían ir dirigidos a comprar espacios publicitarios durante varios días para informar de nuestras reivindicaciones en los medios de comunicación (prensa y radio).


Fotos de facebook Página Por la Educación Pública en la Rioja
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